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Tanto Galicia como el Camino de Santiago pueden considerarse como mágicos. Se trata de una tierra y una peregrinación que queda en la memoria de todos los peregrinos por su paisaje, su gastronomía, su patrimonio cultural y su gente. Esta ruta jacobea tiene un encanto especial y misterio que se transmite con leyendas que pasan de generación en generación. Una de ellas es la del peregrino fantasma.

Escenario

La Praza da Quintana que también es conocida como Quintana dos Mortos es uno de los lugares más emblemáticos de Santiago de Compostela. Durante siglos fue un cementerio que por falta de espacio se clausuró a finales del siglo XVIII. A partir de ahí empezó la popular leyendo del peregrino fantasma. Todo visitante que se acerque a este lugar puede observar a este “espectro” en la base de la Torre del Reloj, entre la Puerta Real y la entrada de la Puerta Santa. Ataviado con una capa, sombrero y el bastón. No obstante, todo ello es fruto del efecto óptico que produce la iluminación y el pararrayos de la Catedral de Santiago.

Pero según dice la leyenda estamos ante una historia de amor trágica relacionada con un sacerdote y una monja de clausura. El clérigo sentía un gran amor por una monja que pertenecía al Convento de San Pelayo, situado en San Paio de Antealtares. Para poder verse a solas con ella el sacerdote recorría cada noche un estrecho pasadizo secreto situado bajo la Plaza de Quintan que unía el convento con la catedral. Un día y debido al cansancio del cura con la situación éste le propuso a la monja quedar a medianoche del día siguiente en esta plaza para fugarse juntos. A la cita no faltó el sacerdote con una túnica propia de los peregrinos para evitar sospechas, pero por desgracia su amada no apareció. Desde entonces se dice que el clérigo acude noche tras noche a la plaza para esperar a su dama.

Fuente: Vive Camino